Como mejorar nuestro rendimiento aprendiendo a respirar.
Es curioso, mucho se ha hablado en la pesca submarina de materiales, técnicas, yoga, concentración, entrenamiento específico, y muy poco de la facultad de realizar una buena respiración, que en otros deportes se ha llevado casi a la categoría de primordial, sin embargo, los pescasubs, incluso los de competición, han ignorado las ventajas que produce una respiración adecuada a nuestra actividad.
Quizás deberíamos comenzar por explicar que es la respiración, más allá del acto reflejo para suministrar oxígeno a nuestro cuerpo, pero ¿lo hacemos bien?, fijémonos en un bebé, seguro que nos aportará alguna clave.
Cuando acabamos de nacer, y comenzamos a respirar, realizamos el primer acto instintivo de nuestra vida, y lo hacemos de una forma muy peculiar, todos hemos visto respirar mientras duerme a un bebé, en estado de relajación (ese estado que tanto buscamos los pescasubs), con ese acompasado movimiento de su barriguita, arriba, abajo, arriba, abajo, parece que respirase con la tripa, y aunque no es así, este movimiento rítmico, esta acción, es la clave, la prueba definitiva de como perdemos en el camino de la vida los instintos que a ella nos han traído, al fin al cabo, no dejamos nunca de ser animales, puede que más evolucionados, pero al fin y al cabo animales despúes de todo.
Con el tiempo, la edad, perdemos en la mayoría de los casos ese tipo de respiración "de vientre", he incluso llegamos a diferenciarnos por sexos en nuestra respiración, si, como suena, mujeres y hombres nos diferenciamos en muchos casos en la forma de respirar, y parte de ello es también biológico, y hemos de decir que a los hombres nos gusta, y mucho, ¿no sabeis a que me refiero?, descuidad, os pondré un ejemplo con el que no podréis negar la evidencia.
Durante la vida de una mujer, su organismo va preparándose para el más importante y traumático de sus trances, la perpetuación de la especie, y para ello, los cambios se producen de forma sensible, su pechos aumentan para albergar el alimento primigenio, y nos gusta, comienza su ovulación y con ello su menstruación, esto no nos gusta, jeje, no nos gusta nada, su caderas se anchean terminando de conformar esa sucesión de curvas que, como no, NOS GUSTA, y también su respiración cambia, pasa de esa respiración "ventral" a situarla casi en los hombros, y esto también nos gusta, qué, ¿no lo veis?, este gesto de respiración tan explícito en el que los hombros se van hacia atrás para aumentar la capacidad torácica, haciendo que los senos se precipiten hacia nuestros ojos.....jejeje, a que ya lo veis, pues no, no lo hacen para ponernos locos, lo hacen de forma instintiva, se están preparando "aunque algunas no lo sepan" para ser mamás, pues esa será la principal respiración que ejecute, ya que el bebé en su vientre ocupara parte del mismo, y desplazará el diafragma hacia arriba, disminuyendo su capacidad pulmonar, que solo aumentará moviendo ambas clavículas hacia arriba y atrás.
¿Y nosotros qué? pues nosotros también representamos nuestro papel como animales altamente hormonados, jeje, perdemos esa respiración "ventral" para convertirla en otra mucho más "masculina", o sea, inflamos el toráx desaforadamente para demostrar cuan grande son nuestros pectorales, a punto de golpearnoslos duramente como los gorilas, ya veis, que simples somos, creemos institivamente (no de forma voluntaria) que así demostramos nuestra masculinidad ante otros hombres y ante las mujeres, como pódeis comprobar, despúes de millones de años seguimos siendo unos animalitos previsibles de comportamientos institivos en algunos aspectos de nuestra fisiología.
Parece todo una gran broma, pero con esta sencilla exposición hemos pasado por tres tipos de respiración, curiosamente los tres tipos de respiración que los yoguis consideran partes de un todo, de una respiración completa y acompasada que vivifica nuestras entrañas para dotarlas de oxígeno, estas tres respiraciones son:
1.- Respiración diafragmática: Aquella que comienza en la parte inferior de nuestros pulmones, que desplaza hacia abajo el diafragma, impulsando nuestro abdomen hacia afuera. Es la primera que debemos practicar, tumbados en el suelo, relajados, durante diez minutos, concentrados en convertirlo en un movimiento involuntario, tiene consecuencias; por ejemplo, el movimiento del diafradma arriba y abajo provoca un desplazamiento de todas las visceras, y por tanto un "efecto masaje" en la cavidad abdominal que provoca "ciertos" transtornos abdominales, jeje, vaya, que iremos al baño más amenudo, para algunos, bienvenido sea.
2.- Respiración torácica: En ella, aumentamos el volumen de la caja torácica desplazando las costillas hacia el exterior, también hemos de entrenarla, debemos comenzar un par de semanas despúes de la diafragmática, y añadirla a nuestro ejercicio inicial, así estaremos otro par de semanas, durante diez o quince minutos por sesión.
3.- Respiración clavicular: Esa que tanto nos llama la atención en las mujeres, comenzaremos en la cuarta semana, añadiendola a los ejercicios de diafragmática y torácica, pero todas ellas disociadas, la mantendremos también un par de semanas.
Cuando hayamos terminado con nuestro mes y medio de respiraciones disociadas (cada una por separado) es el momento de comenzar a realizar la respiración "total", sin duda la más difícil, pero la más saludable en todos los sentidos, llevemonos esa respiración al agua como una rutina más de nuestra jornada de pesca, hasta que esta respiración se convierta practicamente en instintiva.
Estaría cojo este artículo, si no hablasemos de una parte de nuestra respiración como pescasub, "el tubo", igual que convertireis los ejercicios de respiración en rutina en vuestra jornada de pesca, es aconsejable asumir dos rutinas más, vereis que a las pocas semanas lo haceis de forma instintiva, lo primero, retira el tubo al iniciar la apnea, tendreis una postura bucal más comoda, y sobre todo, evitareis en gran medida problemas en caso de síncope. Y segunda, cuando ascendais a superficie, no vacieis vuestros pulmones al alcanzarla, todo lo contrario, aunque os cueste, forzad una aspiración al llegar a la superficie antes de exhalar el aire, poco a poco este ejercicio aumentar vuestra capacidad pulmonar, no olvideis que nuestro cuerpo es "educable".
La concentración es, según la Real Academia de la Lengua, el hecho de atender o reflexionar profundamente. Sin embargo, en el ámbito deportivo todos sabemos que las definiciones nunca son precisas ni exactas, y que se dejan bastantes matices por el camino. A menudo escuchamos a los entrenadores y deportistas, de cualquier disciplina, apelar a la concentración como arma fundamental para alcanzar el éxito o como la explicación fundamental de no haberlo conseguido. Sin embargo, la concentración no es una “reflexión profunda”, ni solamente es atender a algo. Veamos un poco más.
¿Qué es la concentración?
Uno de los mejores psicólogos deportivos de España, Pep Marí (CAR – Sant Cugat), sugiere que concentrarse es “estar a lo que toca”. Con una explicación tan aparentemente simple se recoge la esencia de la concentración. Explíquemonos. Estar a lo que toca implica utilizar toda la atención que podamos en lo que importa para lo que estamos haciendo en este momento; es decir, si estamos poniéndonos el traje para sumergirnos no conviene estar pendientes de otra cosa que no sea estar lo más cómodos posibles y asegurar que todo está en su sitio, porque otra cosa puede llevar a un error. Pero además de estar “a lo que toca” (a lo que importa en este momento), es igual de importante “no estar a lo que no toca”; es decir, no atender a aquello que no importa.
¿Cómo saber lo que importa y lo que no?
Dos criterios básicos son la clave, nos importa todo lo que influye en nosotros y, a la vez, que podamos influir en ello.
Lo que influye: todo lo que repercute en nuestro rendimiento.
En lo que podemos influir: todo lo que tengamos posibilidad de cambiar, modificar o resolver.
Sobre cualquier aspecto de una competición / entrenamiento debemos de preguntarnos: ¿influye en mi resultado? ¿debo de intentar cambiarlo o adaptarme en función de ello? Si ambas respuestas son positivas, entonces hay que tenerlo en nuestra concentración. Si alguna no lo es, entonces no habrá que hablar de ello hasta estar de vuelta en casa.
Un jugador conocido de baloncesto señaló, después de un gran torneo en el que su actuación no había sido muy destacada, que no haber podido llevar su número preferido le había desconcentrado. Este es un evidente ejemplo de mala concentración, pues el número nunca podrá ser objeto de nuestra preocupación ya que no influye en el juego (el aro no se hace más pequeño por llevar un número u otro) ni podemos influir (una vez que lo tenemos, ya no lo podemos cambiar).
Uno de los mejores jugadores de ajedrez de la historia se dispuso a iniciar una partida vital para sus aspiraciones a ganar el Campeonato del Mundo, pero tardó 45 minutos en hacer la primera jugada (el tiempo, en las competiciones de ajedrez, es limitado y los jugadores de cierto nivel conocen al detalle los esquemas a adoptar durante las primeras jugadas de la partida, por lo que tratan de emplear poco tiempo al principio). En la rueda de prensa posterior su respuesta fue tan sorprendente como interesante: “No sabía donde había puesto la llave de la habitación del hotel, y si la había perdido necesitaba evitar que me robaran. Cuando lo recordé, empecé mi partida.”
La capacidad de concentración es limitada, si sabemos encontrar aquello que merece nuestra atención, entonces la dosificaremos mejor. La propuesta de las dos reglas (lo que influye y en lo que podemos influir) nos ayuda a tener un criterio por el que decidir lo que importa y lo que no, y evitaremos incluso el esfuerzo de decidir en qué tenemos que concentrarnos.
La concentración y la tensión
Es posible llegar a relacionar ambas cosas. Un deportista concentrado parece ser un deportista tensionado. Sin embargo, hay que entender bien esta relación. En realidad, podemos decir que un deportista bien concentrado tendrá el nivel adecuado de tensión.
Nada en exceso es positivo, por lo que una concentración excesiva hace perder cierta capacidad a la hora de reaccionar en la competición. Cualquier seguidor futbolero apreciará que los jugadores brasileños, por escoger un ejemplo clarificador, rinden mejor con un nivel de concentración no demasiado exigente, y que es esa aparente “relajación y falta de concentración” la que les da el nivel de tensión apropiado para competir. El actual entrenador del FC Barcelona, Josep Guardiola, hace viajar a su equipo en el día del partido evitando las concentraciones del día anterior en una ciudad ajena, y aprovechando para que sus jugadores duerman en sus casas el mayor número de días posibles. No por concentrarse más, uno se concentra mejor.
Es igualmente importante señalar que el nivel de concentración necesario para cada persona es diferente, la cuestión es encontrar el nivel adecuado para uno mismo.
Recomendaciones
Para la Psicología es difícil ofrecer “recetas” o soluciones mágicas, pues todo depende de la situación y de las personas en concreto. Sin embargo, sí podemos intentar establecer unas pautas de funcionamiento que podrán ayudar a ajustar el nivel de concentración de cada uno:
1- Encontrar aquello que inluye en nuestro rendimiento y que nosotros podemos cambiarlo y adaptarnos de manera beneficiosa. Es decir, estar a lo que toca. Debemos de tratar de definir qué es lo que toca, y ceñirnos a ello. No podemos estar debajo del agua pensando en la lista de la compra. Este ejemplo tan absurdo es fácil de entender, pero quizá debiéramos de pensar sobre cosas que nos llevamos dentro del agua y que no debiéramos, que aunque no parezcan tan absurdas son igual de inútiles en ese momento.
2- Establecer una comprobación de elementos clave. Hay una serie de elementos clave en el momento de competición, y estos deben de ser repasados cada cierto espacio de tiempo de manera rápida y eficaz. En baloncesto, por ejemplo, cuando los jugadores se disponen a defender deben de intentar saber qué jugada hace su rival, y cuando atacan deben de descubrir rápidamente si la defensa es zonal o individual. Hay que escoger varios elementos que sean importantes durante la inmersión, aunque parezcan sencillos (aunque lo sean), y cada cierto tiempo hacer un chequeo rápido de su situación. Esto nos ayudará a no perder el sentido de nuestro propio estado.
3- Corte de pensamientos. Una técnica psicológica, muy útil si está bien entrenada, es la capacidad de cortar pensamientos. No podemos dominar nuestra mente al 100%, por lo que debemos de saber reaccionar cuando no va en el sentido que queremos. Si “se nos va la cabeza” a cosas que “no tocan”, las técnicas de control del pensamiento ayudan a reencaminar hacia donde debemos, cortando la posibilidad de desconcentrarse.
4- Rutinas. La concentración necesita su calentamiento, como el cuerpo, y la capacidad de desarrollarla va aumentando durante el tiempo que estemos en competición / entrenamiento. Sin embargo necesitamos estar al 100% en el mismo inicio, y a veces todavía no nos sentimos del todo “metidos”. Para ello son altamente recomendables las rutinas previas a la competición. Son el calentamiento de la concentración. Para nosotros la competición debe de empezar antes de que las normas formales lo digan. Debemos de habituarnos a establecer una rutina cuando vayamos a afrontar una competición. Hacer las mismas cosas durante el día, llegar con el mismo margen de tiempo al lugar de competición, prepararse con el tiempo adecuado y hacer de todo ello nuestro propio ritual... Todas estas labores, repetidas siempre que tengamos nuestra competición, ayudarán a darnos cuenta de que ésta no empieza cuando entramos en el agua, sino que desde mucho antes ya estamos compitiendo. Estos pasos, en los que solo influimos nosotros, irán ayudando a que aumente progresivamente nuestro nivel de concentración y así, cuando lo necesitemos realmente, estará en su nivel óptimo. Al igual que ocurre con otros aspectos, cada uno debe de encontrar su nivel justo de rutinas, y evitar que la ansiedad de la competición de llegue antes de empezar, por eso conviene ir haciéndolo poco a poco. Algunos deportistas comienzan este proceso en el calentamiento, tomando desde ese momento un carácter automático con todo lo que hacen. Otros empiezan desde que se levantan y actúan siempre igual cuando hay competición, y otros necesitan nada más que unos minutos previos. Cada uno debe de encontrar su “punto”, pero este existe para todos y nos ayudará.
Fdo: Julio Torrado Quintela
Doctor en Psicología por la U.S.C, Especialista en Psicología Deportiva. Como deportista disputó varios mundiales juveniles de ajedrez y numerosos torneos internacionales.
PUBLICADO POR LA A.D.C RASPA
Con este artículo se pretende sugerir una serie de motivos por los que se debería de rematar el pescado una vez capturado.
Éticos
Una vez que se ha producido el lance de pesca y este ha terminado con una captura, por respeto a la propia pieza y para evitarle un "sufrimiento" innecesario.
De seguridad
Un pez todavía vivo que se debate en el pincho puede lastimarnos con su espina cuando nos acercamos a colocar otra captura, también puede pinchar la boya o si pasamos el pincho desde la boca a las agallas o viceversa, peces de dentadura poderosa (ballestas, anjovas) pueden llegar a cortar el nailon con la consecuente pérdida de nuestras capturas.
En mares donde existen grandes depredadores como tiburones, puede atraerlos hacia nosotros provocando una situación de peligro, en este caso siempre es mejor sacar las capturas inmediatamente del agua.
Para conservarlas mejor y aumentar su calidad culinaria
Después de la muerte del pez y en un tiempo variable en el que influyen varios factores, entre ellos la temperatura, se instaura el rigor mortis que es un proceso natural que se produce cuando las fibras musculares agotan todo el glucógeno disponible lo que provoca su contracción, (el pescado se queda tieso). Ahora bien, si el pez agoniza y se debate después de la captura el glucógeno se consume muy rápidamente y el rigor mortis se produce antes y la contracción muscular es mucho más intensa de tal manera que puede llegar a producirse un resquebrajamiento de las fibras musculares lo que facilita el posterior ataque bacteriano (reduciendo el tiempo de conservación) y merma la calidad de la carne.
Por otro lado también es interesante comentar que el desangrado de las piezas inmediatamente después de la captura aumenta la calidad de su carne.
En el siguiente enlace se puede complementar la información referente a este punto: http://www.fao.org/DOCREP/V7180S/v7180s06.htm
¿Como se debe rematar el pescado?
Existen varias técnicas, pero en todas lo que intentamos es llegar al cerebro de la pieza para producirle una muerte instantánea.
Con la propia varilla: tiene el inconveniente de que primero tenemos que sacar el pez de la varilla y es más fácil que se nos escape al tenerlo sujeto con una sola mano.
Con el pincho: no es necesario sacar el pez de la varilla.
Con el cuchillo: para ello los más prácticos son los de tipo estilete, los de hoja ancha pueden no ser válidos (excepto para piezas de gran tamaño).
El cerebro de los peces de forma general podemos decir que estaría situado en el vértice superior de un triángulo equilátero cuya base sería una línea que une los dos ojos.
Para acceder a el en peces de no mucho tamaño lo hacemos de abajo hacia arriba introduciendo el pincho por la agalla con el ángulo adecuado para incidir en esa zona, en peces de gran tamaño sería más fácil realizarlo desde arriba atravesando el cráneo.
Para finalizar comentar que al realizar esta maniobra y con las manos entumecidas por el frío debemos ser cuidadosos por que si aplicamos mucha fuerza podemos traspasar totalmente el cráneo del pescado y herirnos en la mano de sujeción.
Fdo: V. Pérez Quintela
Pescador Submarino y Licenciado en Veterinaria por la U.S.C
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